lunes, 19 de enero de 2015

El Madrid del Capitán Alatriste y de Víctor Ros

Recientemente se han estrenado dos producciones televisivas, ‘Las aventuras del Capitán Alatriste’ (Telecinco) y ‘Víctor Ros’ (TVE1), que nos han llamado la atención por la ambientación que hacen del Madrid del siglo XVII, en el primer caso, y del XIX, en el segundo.

No es la primera vez que la capital es el escenario principal de una serie de ficción, pero sí una de las pocas en las que se observa un cierto interés por reproducir su primitiva fisonomía desde una base histórica más o menos fundamentada.

La Carrera de San Francisco en 1895 ('Víctor Ros', TVE1).

Tanto el cine como la televisión nos tenían acostumbrados a decorados anodinos, que huían de la representación de cualquier construcción madrileña reconocible, o a localizaciones exteriores imposibles, con los entramados urbanos de Toledo, Cáceres, Uclés o Pedraza convertidos, por un momento, en la Villa y Corte.

Pero, gracias a las nuevas tecnologías, los productores audiovisuales se están atreviendo a recrear digitalmente edificios desaparecidos como el Real Alcázar o lugares que, como la Puerta del Sol o la Plaza Mayor, han sobrevivido al paso del tiempo, aunque con un aspecto muy modificado.

Si bien los resultados son muy desiguales visualmente e, incluso, aparece algún que otro anacronismo, agradecemos a los creadores de las citadas series el regalo que nos han hecho permitiéndonos contemplar, por unos instantes, el Madrid del Siglo de Oro y el Madrid anterior al desastre de 1898.

'La aventuras del Capitán Alatriste' (Telecinco)














Basada en el personaje de Arturo Pérez Reverte, la serie arranca en 1623, dos años después de que Felipe IV (r. 1621-1665) accediese el trono. El Real Alcázar de Madrid, la residencia oficial del monarca, se nos muestra con su aspecto exterior definitivo, a pesar de que, en aquel momento, la fachada principal, diseñada por Juan Gómez de Mora, aún no se había concluido completamente.














Tampoco existía el chapitel con el que fue rematada la Torre de la Reina, que estaba situada en el ángulo suroriental del palacio. No fue hasta el reinado de Carlos II (r. 1665-1700) cuando este elemento arquitectónico fue incorporado.














La serie también recrea la célebre cornisa madrileña. Hemos capturado dos panorámicas, una diurna y otra nocturna, en las que volvemos a ver el Real Alcázar, esta vez desde su fachada occidental, además del Puente de Segovia, en la primera, y de las murallas medievales, en la segunda.














'Víctor Ros' (TVE1)

Esta producción tiene como protagonista al inspector de policía Víctor Ros, un personaje literario creado por Jerónimo Tristante. Su primer episodio se desarrolla en 1895, en un Madrid en el que se acaban de acometer numerosas transformaciones urbanísticas, al tiempo que se están preparando otras nuevas.














Éste es el caso de la Puerta del Sol, a la que ya se le había puesto la nueva cara con la que ha llegado hasta nosotros (su gran reforma concluyó en 1865). En aquel momento estaba presidida por una fuente, traída en 1860 desde San Bernardo, donde fue colocada inicialmente. Aunque, siendo estrictos, se echan de menos los dos pequeños pilones laterales que le fueron añadidos con el traslado.

La Puerta del Sol se encuentra surcada por varios tranvías de mulas, que también se aprecian en la imagen inferior, correspondiente a la Plaza Mayor. Todavía no habían entrado en funcionamiento los primeros tranvías eléctricos (éstos arrancaron en 1898, tres años después del comienzo de la narración).














La recreación de la Plaza Mayor es muy rigurosa, al menos en lo que respecta a sus antiguos jardines, dispuestos alrededor de la estatua de Felipe III y de dos fuentes circulares, instaladas a mediados del siglo XIX. No así en referencia a los edificios, que vemos con los tonos rojizos aplicados en 1989, y a la Casa de la Panadería, que luce las pinturas que Carlos Franco hizo en 1992.














No podía faltar una representación de la cornisa. Junto a las imprescindibles siluetas del Palacio Real y San Francisco el Grande, aparecen las chimeneas de la Fábrica de Electricidad que se levantó en la Ronda de Segovia, así como el Seminario Conciliar, pero, en este caso, se trata de un anacronismo (no fue acabado hasta 1906).

Mención aparte merece el puente ferroviario de hierro que cruza el Manzanares y que entendemos como una licencia creativa, ya que no existió ahí ningún puente de esas características, aunque sí hubo uno muy parecido en la zona de Villaverde.

Imágenes

Las imágenes que ilustran el presente reportaje han sido capturadas de los primeros episodios de 'Las aventuras del Capitán Alatriste' y 'Víctor Ros', emitidos por Telecinco y TVE1 los días 7 y 12 de enero de 2014, respectivamente.


sábado, 17 de enero de 2015

'Las Sicalípticas', cuplé en estado puro

Invitados por el Club Smedia, tuvimos la oportunidad de ver el espectáculo musical ‘Las Sicalípticas’, que, cada jueves a las 22:30 horas y hasta el próximo 26 de febrero, se pone en escena en el Pequeño Teatro Gran Vía.

Aunque para un blog como ‘Pasión por Madrid’, centrado en la historia y arte de nuestra ciudad, este tipo de reseñas teatrales tiene difícil cabida, no queremos desperdiciar la ocasión de recomendar la magnífica actuación de Thais Curiá y Carmen Barrantes, quienes, acompañadas del pianista Pablo Jara, se sirven del cuplé para crear una atmósfera vibrante, divertida y envolvente.

No resulta nada fácil, en pleno siglo XXI, implicar al espectador con un género tan fuera de contexto como el cuplé, pero ellas son capaces de que, incluso los menos interesados, se entreguen a la causa. Por talento que no quede, ¡les sobra a raudales!


lunes, 12 de enero de 2015

Buscando los restos de las primeras fuentes barrocas (8): la Fuente de Santo Domingo

La Fuente de Santo Domingo estuvo situada junto al desaparecido Convento de Santo Domingo el Real, en la plaza del mismo nombre. Fue levantada en la tercera década del siglo XVII, en un momento en el que la ciudad de Madrid estaba siendo adornada con diferentes hitos ornamentales, principalmente fuentes de porte monumental.


'La Plaza de Santo Domingo', por Louis Meunier (1665-68).

Casi todas estas fuentes fueron proyectadas entre 1617 y 1618, dentro de un calculado plan de embellecimiento, que el ayuntamiento había encargado al arquitecto madrileño Juan Gómez de Mora y al escultor italiano Rutilio Gaci.

No es el caso de la fuente que ocupa nuestra atención, que se realizó posteriormente, ante la insistente presión de los vecinos de la zona, quienes habían hecho llegar al consistorio numerosas instancias reclamando su instalación.

Pese a ello, esta fuente guardaba muchas similitudes estilísticas con las que surgieron del citado plan y, a juicio de Juan Álvarez de Colmenar, era a principios del siglo XVIII una de las más dignas de aprecio de la capital.

La decisión de su construcción fue tomada el 12 de diciembre de 1634, por acuerdo de la Junta de Fuentes, si bien no pudo estar terminada hasta finales de 1635 o principios de 1636. Llevaba un caudal de tres reales de agua.


Detalle de un grabado de 1701 del editor Pieter Van den Berge, posiblemente tomado del dibujo de Louis Meunier, aunque se publicó con la perspectiva invertida.

La fuente se nutría del llamado ramal de los Basilios (proveniente del viaje de agua de la Fuente Castellana), que, con tal motivo, fue ampliado con una conducción que partía desde la Calle de Tudescos y llegaba hasta la Plaza de Santo Domingo.

Los trabajos de fontanería fueron encomendados a Pedro de Sevilla, mientras que los de cantería corrieron a cargo de Miguel Collado, quien recibió por ello la cantidad de 1.000 ducados. Todo ello bajo la supervisión del maestro de obras y veedor de fuentes Cristóbal de Aguilera, a quien debemos el Estanque Grande del Buen Retiro.

Se desconoce si éste último pudo intervenir en el diseño o si, por el contrario, fue una creación directa del cantero. En cualquier caso, el autor pareció inspirarse en algunas de las fuentes de Rutilio Gaci, de las que tomaba prestados rasgos como el tipo de cuerpo, la querencia por las líneas curvas o la disposición en voladizo de las conchas.


Tres de las fuentes de Rutilio Gaci (de izquierda a derecha: Puerta Cerrada, Plaza de la Villa y Puerta de Sol).

También se observa la influencia de Juan Gómez de Mora en el recurso a una cúpula maciza para la parte superior, tal y como éste hiciera en la Fuente de la Abundancia, que estuvo presidiendo la Plaza de la Cebada hasta principios del siglo XIX.

'La feria de Madrid en la Plaza de la Cebada', por Manuel de la Cruz Cano y Olmedilla (1770-90).

En 1637 el escultor portugués Manuel Pereira recibió el encargo de hacer una escultura de piedra para rematar el conjunto. No hay constancia de que realizara esta obra, aunque sí se sabe que, en 1640, procedió a la restauración y limpieza de una estatua de mármol de la diosa Venus, que es la que finalmente se puso.

Es posible que esta figura procediese de Italia y que, incluso, formase parte del paquete de adquisiciones del mercader florentino Ludovico Turchui, que importó de su país varias estatuas mitológicas, posiblemente del siglo XVI, para ser colocadas en distintas fuentes madrileñas. Entre ellas, se encontraba la famosa Mariblanca de la Puerta del Sol.

Por esas mismas fechas, Pereira fue contratado para esculpir un Neptuno destinado a la Fuente del Humilladero de San Francisco, en la Plaza de Puerta de Moros, donde fue instalado en el año 1640 para luego ser sustituido por un grupo escultórico de Endimión.

En 1776, en su Viage a España, Antonio Ponz informó del pésimo estado de conservación en el que se encontraba la Venus: “está tan destruida, que no se conoce lo que significa”. En 1848 Pascual Madoz también se refirió a la mutilación de la imagen.


Fotografía de Alfonso Begué (1864).

En 1864 Alfonso Begué fotografió la fuente, en lo que constituye la única instantánea que ha llegado hasta nosotros de la misma. En ella puede apreciarse el deterioro sufrido no solo por la estatua, sino también por los relieves escultóricos del cuerpo principal, algunos de ellos prácticamente desdibujados.

La fuente fue desmantelada en 1865, posiblemente en el mes de julio, cuando se tomó la decisión de ajardinar la Plaza de Santo Domingo, en la línea de otras actuaciones desarrolladas por el ayuntamiento en otras plazas de la villa. Aunque la intención inicial era cambiarla de enclave, ya que era un obstáculo para los nuevos jardines, nunca volvió a ser reconstruida.

En 1868 se aprobó la demolición del Convento de Santo Domingo el Real, que se haría efectiva un año después. Fue entonces cuando se llevó a cabo el ajardinamiento de la plaza, a partir de un proyecto del arquitecto municipal Félix María Gómez, que aprovechaba el solar del antiguo monasterio.


Plano de Pedro Teixeira (1656). La fuente está identificada con el número 34.

Agradecimiento especial

Nuestro sincero agradecimiento a José Luis de Saralegui Rodrigo, que ha compartido con nosotros sus pesquisas sobre la desaparición de la fuente. Gracias a ellas, hemos podido conocer cuándo fue desmantelada y por qué motivos.

Artículos relacionados

La serie "Buscando los restos de las primeras fuentes barrocas" consta de estos otros reportajes:

martes, 6 de enero de 2015

Cinco años de 'Pasión por Madrid'

Cumplimos cinco años y queremos celebrarlo compartiendo con todos vosotros cinco frases sobre Madrid. Son citas de autores muy conocidos, en su mayor parte de fama universal, con las que pretendemos homenajear a esta ciudad que tanto amamos y que tanto se desprecia, incluso por parte de sus propios gobernantes.

Queremos agradeceros desde el corazón vuestra confianza, apoyo, aliento y fidelidad. No se os ve desde este mundo virtual que llamamos Internet, pero ¡qué cerca os sentimos y cuántas satisfacciones nos proporcionáis!

Solo esperamos no defraudaros y continuar con nuestra labor de divulgar las maravillas con las que nos obsequian tanto la capital como la comunidad autónoma. ¡Vaya por vosotros!



Cinco frases para nuestro quinto cumpleaños

Ramón Gómez de la Serna. "Madrid es tener un gabán que abriga mucho y con el que se puede ir tranquilo hasta a los entierros con relente. Madrid es no admitir lo gótico. Madrid es la improvisación y la tenacidad. Madrid es quedarse alegre sin dinero y no saber cómo se pudo comprar lo que se tiene en casa". 

Antonio Machado. "Madrid, Madrid, ¡qué bien tu nombre suena, rompeolas de todas las Españas! La tierra se desgarra, el cielo truena, tú sonríes con plomo en las entrañas". 

Ismael Serrano. "Maldita ciudad, no es tu mejor momento y aún estás hermosa. He de confesarte que te eché de menos. Agarro la guitarra y canto para ti. Qué bueno estar en casa. Vuelvo a Madrid". 

Use Lahoz. "Madrid es un amante buenísimo pero como novio es lo peor, te engaña en cuanto te despistas".

Ernest Hemingway. "Cualquier clase de edificio que se construya, incluso aunque se parezca enormemente a los que se construyen en Buenos Aires, cuando se le ve encuadrado en ese cielo de Madrid, se sabe que uno está en Madrid".


lunes, 29 de diciembre de 2014

Los diez artículos más visitados de 2014

Cuando apenas quedan unos días para finalizar 2014, repasamos los diez artículos que han tenido un mayor número de visitas, entre los publicados en el año. De la mano de este pequeño balance, queremos desearos un montón de felicidades y buenas noticias para 2015.

'La Iglesia ortodoxa rusa de Santa María Magdalena' es la entrada más popular de 2014. Esta parroquia fue inaugurada en mayo de 2013 y, en muy poco tiempo, se ha convertido en el nuevo icono del distrito de Hortaleza.

La 'Colonia de la Prensa' se sitúa en segundo lugar. Proyectada en los años diez del siglo XX, perduran algunos edificios de estilo modernista, entre los que cabe destacar su singular entrada principal.

En tercera posición aparece la serie sobre 'Los jardines renacentistas del Real Alcázar', que consta de tres entregas: 'El Jardín del Cierzo y El Parque''El Jardín del Rey' y 'La Huerta de la Priora'.

Otros jardines, en este caso del siglo XXI, se alzan con la cuarta plaza. Se trata de los existentes en el 'Distrito Telefónica', el magno complejo diseñado por Rafael de la Hoz, en el que convergen cinco recintos ajardinados.

La quinta entrada más visitada del año 2014 lleva por título 'Seis pinturas madrileñas de Luis Paret'. El citado artista fue el principal representante en España de la pintura rococó, aunque también cultivó el neoclasicismo, sobre todo en su última etapa.

El artículo 'Los restos románicos de la Iglesia de la Almudena' analiza el origen de este enigmático templo, el primero que se levantó en la ciudad, y los escasos vestigios medievales que de él nos han llegado.
'La Puerta Norte del Jardín Botánico' fue diseñada por el arquitecto Juan de Villanueva en 1785 e inaugurada cuatro años después, tras celebrarse el acto de jura del futuro Fernando VII como Príncipe de Asturias.

El reportaje 'Dos obras de Rafael de La-Hoz' se centra en dos de los últimos proyectos que el afamado arquitecto ha firmado en Madrid: la sede de A.M.A. (Agrupación Mutual Aseguradora) y el edificio de Gran Vía, 48.

La novena posición es para el artículo titulado 'Tres pinturas, tres fotografías, tres fuentes', un recorrido histórico por las fuentes de las Delicias, los Mascarones y los Once Caños, de las cuales solo se conserva la primera.

Terminamos nuestro repaso del año con el reportaje 'El interior de San Jerónimo el Real en cinco imágenes de los siglos XVIII y XIX', en el que se estudian las transformaciones sufridas por este importante templo a lo largo de los siglos.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Feliz Navidad 2014

Una vez más nos servimos del arte para dar forma a nuestra felicitación navideña. Este año elegimos esta magnífica Adoración de los Reyes de Pedro Núñez del Valle, uno de los principales representantes de la Escuela Madrileña de Pintura, que floreció durante el Siglo de Oro.


Museo del Prado. Madrid.

Pedro Núñez del Valle nació en Madrid, probablemente a finales del siglo XVI, ciudad en la que desarrolló la mayor parte de su carrera. Trabajó para la Corte en la decoración del Real Alcázar y de la Ermita de San Juan del Buen Retiro, así como para diferentes instituciones religiosas, como el desaparecido Convento de la Merced, cuyo derribo dio lugar a la actual Plaza de Tirso de Molina.

Fue uno de los pocos artistas españoles de su época que viajó a Italia para formarse. Se sabe que estuvo viviendo en Roma entre 1613 y 1614, donde entró en contacto con el tenebrismo de Miguelangelo Caravaggio (1571-1610) y el clasicismo del movimiento romano-boloñés, que surgió como oposición a aquel.

Murió en el año 1649, cuando aún no había concluido la ornamentación del Coliseo del Buen Retiro, en la que participó bajo las órdenes de Francisco Rizi (1614-1685).













La influencia italiana está presente en toda su obra y, muy visiblemente, en el cuadro que nos ocupa, que Núñez del Valle finalizó hacia 1631, sin que se conozca la persona o entidad que procedió a su encargo.

Aunque para la composición el autor se inspira en una estampa del grabador alemán Martin Schongauer (1448-1491), el tratamiento ennoblecido que le da a la escena remite a un clasicismo claro, en la línea de pintores como Guido Reni (1575-1642) o Annibale Carracci (1560-1609). Técnicamente se aproxima a Caravaggio, en especial en lo que concierne al uso de la luz.



















Con esta impresionante Adoración de los Reyes como telón de fondo, os hacemos llegar nuestros mejores deseos para esta Navidad y para el año que viene, en el que esperamos renovar nuestras ilusiones. Vaya por delante nuestro más sincero agradecimiento, por todo vuestro apoyo y fidelidad. Muchas felicidades.

Nota

El lienzo Adoración de los Reyes, de Pedro Núñez del Valle, fue adquirido en 1992 por el Museo del Prado, gracias al legado testamentario de Manuel Villaescusa Ferrero (1922-1991). Forma parte de la exposición permanente.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Los grabados del general Bacler d'Albe

Louis Albert Guislain Bacler d'Albe (1761-1824) fue un general francés que asesoró y acompañó a Napoleón Bonaparte en numerosas campañas militares. Fue también uno de los cartógrafos más importantes de su tiempo y un destacado pintor, que contribuyó a la renovación de la pintura de batallas.

Nos centramos en esta última faceta, toda vez que Bacler d’Albe nos ha legado un buen número de vistas madrileñas, que captó entre 1808 y 1809 durante dos viajes efectuados a España, en plena Guerra de la Independencia (1808-1814).

Aunque Bacler d’Albe visitó nuestro país con la idea de obtener croquis y documentos de interés topográfico, aprovechó su estancia para realizar una serie de dibujos paisajísticos, que después recopiló en dos volúmenes de grabados, publicados entre 1819 y 1822.

Muchos de ellos fueron hechos con una intención propagandística, a mayor gloria de Napoleón. Es el caso del que reproducimos a continuación, donde se muestra el paso por Somosierra de las tropas galas, con el propio emperador en el centro de la escena, mientras observa cómo se distribuye la comida a un grupo de prisioneros españoles.


'Entreé du défilé de Sommo-sierra'.

Bacler d’Albe también reflejó a los invasores atravesando el Alto del León, el otro gran paso del centro peninsular, a modo de testimonio de su fortaleza y control de las vías de comunicación. La inconfundible silueta del monumento que corona el puerto, erigido en 1749 por orden de Fernando VI, focaliza la composición, con una altura muy superior a la que tiene realmente.


'Monument élevé sur le sommet du Guadarrama, á la limite de deux Castilles'.

Además de estas estampas, dirigidas a ensalzar las hazañas napoleónicas, Bacler d’Albe hizo varias panorámicas de la capital, al más puro estilo de los vedutistas que florecieron en aquellos tiempos. Una de las más reconocibles, la cornisa sobre la que se asienta el Palacio Real, queda retratada desde la margen derecha del Manzanares.


'Le Palais du Roi à Madrid'.

El autor tuvo acceso al Real Sitio de El Pardo, que plasmó exagerando el tamaño de las montañas de la Sierra de Guadarrama, en la línea de las modas románticas de la época, muy dadas a sobredimensionar el relieve.


'Le chateau du Pardo près de Madrid'.

El romanticismo también se advierte en esta vista de la Casa de Campo, que aparece representada dentro de una atmósfera envolvente, como de ensoñación. El antiguo Palacete de los Vargas emerge desde una densa masa vegetal, mientras la estatua ecuestre de Felipe III (hoy en la Plaza Mayor) parece marcar la senda de la pareja paseante.


'La Casa del Campo près de Madrid'.

En la siguiente vista del Cerro de San Blas, donde se eleva el Observatorio Astronómico, el artista nos presenta un edificio solitario, en el que crece la maleza, siguiendo el gusto romántico por las construcciones abandonadas. No obstante, es así como debería encontrarse, habida cuenta que, durante la Guerra de la Independencia, el Observatorio fue utilizado como polvorín por los franceses.


'L'Observatoir de Madrid, transformé en magasin à poudre pendant, dans le fond le couvent d'Atotcha'.

Y terminamos con dos amables 'vedute' del Salón del Prado. En la primera puede apreciarse la Fuente de Cibeles, enmarcada por una Puerta de Alcalá de medidas desmesuradas, sobre todo en lo que respecta a su frontón central.


'La Fontaine de Cibèle à la Porte d'Alcala à Madrid'.

En la segunda, dedicada a la Fuente de Neptuno, Bacler d'Albe realiza una interpretación libre, alterando el diseño de los grupos escultóricos y dotándoles de un dinamismo barroco, ciertamente alejado del concepto neoclásico original.

'La Fontaine de Neptune et la promenade du Prado à Madrid'.

Nota

Los dibujos de Bacler d'Albe reproducidos en el presente artículo son litografías de Engelmann, impresas entre los años 1820 y 1822.

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