lunes, 30 de marzo de 2015

Dos calvarios medievales madrileños

Coincidiendo con la Semana Santa, centramos nuestra atención en dos grupos escultóricos medievales, conservados en la Comunidad de Madrid, que abordan el tema de la crucifixión. Ambos siguen el modelo de los calvarios, donde no solo se representa al crucificado, sino también algunas de las figuras que, según la tradición, acompañaron a Jesús en su agonía.



Nuestro primer destino es la Basílica de la Concepción de Nuestra Señora, en la Calle de Goya, la primera parroquia con la que contó el Barrio de Salamanca, aunque, en sus orígenes, estuvo ubicada en otro enclave.

La iglesia actual es de estilo neogótico y fue construida entre 1912 y 1914 por el arquitecto Eugenio Jiménez Corera, sustituido, tras su muerte, por Jesús Carrasco. Si bien la mayor parte de los elementos que decoran su interior fueron elaborados en el primer tercio del siglo XX, guarda piezas artísticas de épocas anteriores.



Entre ellas sobresale el llamado Cristo de la Salud, un calvario de procedencia desconocida, que se encuentra en una pequeña capilla, en una de las naves laterales. Se corresponde con una etapa primitiva del gótico, que podría datarse en la primera mitad del siglo XIII.

El calvario está integrado por tres imágenes policromadas (Jesucristo, la Virgen María y San Juan Evangelista), que, a pesar de mantener una posición rígida, propia del románico, dejan entrever un suave movimiento y una cierta actitud dialogante, conseguida por medio de las expresiones que se dibujan en los rostros.

Los citados rasgos vuelven a observarse, todavía con mayor rotundidad, en el calvario de la Iglesia de Santo Domingo de Silos, en Prádena del Rincón. Se trata de uno de los templos románicos más singulares que tenemos en la Comunidad de Madrid, posiblemente del siglo XII, como tuvimos ocasión de comprobar cuando lo visitamos en 2010.



Este grupo escultórico, del que solo han sobrevivido las tallas de la Virgen y San Juan, se exhibe en estos momentos en la exposición El triunfo de la imagen, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la que se muestran obras religiosas restauradas en los últimos tiempos por la Comunidad de Madrid.

Las figuras fueron descubiertas en muy mal estado en el año 2011. Se hallaban dentro de un nicho horadado en el atrio norte de la iglesia, junto a restos humanos, como si hubiesen recibido sepultura. A modo de hipótesis, cabría pensar que la parroquia adquirió unas nuevas imágenes y que, dada la prohibición medieval de vender o destruir los objetos religiosos, optó por enterrar ritualmente las antiguas.



Al igual que el calvario anterior, el de Prádena del Rincón es gótico, aunque dentro de una fase más avanzada. Podría ser de la primera mitad del siglo XIV, como se desprende de su mayor sentido del movimiento o del tratamiento de los ropajes. No obstante, se observan ciertos toques arcaizantes, sobre todo en las facciones.

En los dos grupos escultóricos se repiten las mismas posturas. María aparece ataviada con túnica, cruzando las manos sobre su pecho, como símbolo de asociación al sacrificio de su hijo. Por su parte, Juan se lleva la mano derecha al rostro, mientras que con la izquierda sostiene un libro (desaparecido en el caso de Prádena), en clara referencia a su Evangelio.


8 comentarios:

  1. Hola, Jesús. Son dos obras maravillosas, que ahora conocemos mejor gracias a ti. Recuerdo que alguna vez ya nos hablaste del Cristo de la calle Goya, que yo (a pesar de tenerlo bastante cerca) no conocía entonces. Y la obra de Prádena, qué decir, es magnífica, por suerte ahora la podemos ver aquí en Madrid.
    Abrazos

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    1. Hola Mercedes.
      El calvario de la Iglesia de la Concepción es una preciosidad, es una pena que no haya conseguido averiguar más datos sobre su origen. ¿Procederá de alguna antigua iglesia madrileña? Sea como sea, ahí lo tenemos, engrosando la corta lista de obras medievales de la ciudad.

      Abrazos, Jesús

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  2. Tienes una capacidad asombrosa de sacar a la luz lo mas singular de Madrid, ya sea por su antigüedad o por su valor intrínseco. Tengo pendiente aún la exposición El triunfo de la imagen y ahora, con las piezas que nos muestras, con mayor motivo aún. Muchas gracias y un abrazo.

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    1. Hola Antonio.
      Muchas gracias por tus cariñosas palabras. Ese es nuestro objetivo, intentar descubrir lo recóndito de nuestra ciudad. A veces los conseguimos y otras no, pero por intentarlo que no quede. No dejes de ir a la exposición, merece la pena y es una satisfacción comprobar que, dentro de las dificultades, se ha hecho mucho por recuperar el patrimonio.

      Abrazos, Jesús

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  3. Muy curioso e interesante entrada, Jesús. El ábside es singular y me encantó el pórtico románico mudejar que nos ofreciste en tu entrada de septiembre 2010, cuando estaba en restauración. No me gustaba el ladrillo rojo que conocí en Francia y el ladrillo empezó a gustarme en España por su tono rosado. No sé a qué se debe esta diferencia de color.
    La escultura de la virgen es muy antigua ciertamente y realmente el culto mariano no empezó antes del siglo XII. No encontré ninguna imagen de la virgen anterior a este siglo.
    Un abrazo
    Anne

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    1. Hola Anne.
      Muchas gracias por tu comentario. Mi experiencia con el ladrillo es mas o menos similar a la tuya, no me gustaba en ningún caso pero finalmente he conseguido asimilarlo como un material que puede crear mucha belleza. Es inconcebible entender la arquitectura madrileña sin este material sea en la época que sea!! El múdejar, el románico-mudéjar, las iglesias y conventos del barroco, la arquitectura de finales del XIX y principios del XX. ¡En todo hay ladrillo!

      Un abrazo, Jesús

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  4. Deseo añadir que me pareció muy sencillo el paso de Los Azotes en la calle Mayor de Madrid, con los costaleros llevándolo a hombros a la vista de todos. Es lo que se hace en muchos pueblos de España.
    Anne

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  5. Hola Anne nuevamente.
    Por las fotos antiguas, la Semana Santa era muy modesta, no en cuanto a las imágenes, que eran muy artísticas en su mayoría, pero sí en cuanto a los pasos y a todo el ceremonial que rodea a la procesión. Ahora ocurre todo lo contrario, los pasos son muy bellos y de gran valor, pero muchas de las imágenes que desfilan son modernas, sin mucho interés artístico.

    Abrazos, Jesús

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